Neurociencia moderna y estrés postraumático: aportaciones para mejorar la intervención desde el Trabajo Social Sanitario en los Servicios de Urgencias Hospitalarias
Miriam Sánchez Reyes
Trabajadora social sanitaria en el Hospital Universitario del Sureste del Servicio Madrileño de Salud. Doctora (Ph.D) en Trabajo Social por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en Neurociencias por la Universidad de Salamanca. Docente colaboradora en el Máster Universitario de Trabajo Social Sanitario de la Universitat Oberta de Catalunya. Docente colaboradora en el Ciclo de Grado Superior de Documentación Clínica y Administración Sanitaria en el Centro de Formación Profesional Específica San Juan de Dios (Ciempozuelos-Madrid).Los Servicios de Urgencias Hospitalarias (SUH)
Trabajo Social Sanitario en los Hospitales: breves reseñas históricas
Objetivos y funciones de los trabajadores sociales en los SUH
El Trabajo Social es “un quehacer profesional de complemento y apoyo de las acciones médico-sanitarias a través de programas integrados y nunca de acciones aisladas del todo, que es la institución de salud”[15]. Actualmente, la mayoría de los hospitales cuentan con trabajadores sociales sanitarios aunque no en todos existen estos profesionales presencialmente o localizados las 24 horas al día, siendo frecuentemente inexistentes en el turno de noche, fines de semana y días festivos. Cuando estos profesionales detectan o se les notifica mediante una interconsulta de otro profesional un caso social sanitario (al igual que el resto de profesionales del área de Urgencias), es atendido de forma rápida, ágil, y eficaz, atendiéndose la urgencia psicosocial que presenta el paciente y /o familiares en el menor espacio de tiempo posible.Los objetivos de los trabajadores sociales sanitarios que ejercen en el área de Urgencias, se incluyen dentro de los generales de la institución en la que se encuentran, enfocados siempre desde un punto de vista social. Como objetivos específicos, pueden hacerse extensivos los mismos que para el Trabajo Social Hospitalario, pudiéndose establecer los siguientes[15]:En relación a las funciones de los trabajadores sociales sanitarios en los SUH, sin bien puede haber alguna variación dependiendo de la institución en la que se encuentren y utilizar como algo más específico el proceso de intervención en crisis, en general, pueden ser equiparables a las ejercidas en el ámbito hospitalario en general.
- Aportar al equipo interdisciplinar de salud el diagnóstico social realizado, que puede incidir en el motivo de la enfermedad, desarrollo, tratamiento y sus consecuencias sociales.
- Orientar, informar y capacitar a los pacientes y sus familiares, y a la comunidad en general, de las necesidades que se derivan de la propia enfermedad, para que actúen como parte activa de su prevención, promoción y recuperación de la salud.
- Y por último, participar en las políticas de salud que se desarrollen.
De acuerdo con el Manual de Prácticas de Trabajo Social en el campo de la Salud publicado por los trabajadores sociales Mondragón y Trigueros, se pueden establecer como funciones desarrolladas por el trabajador social hospitalario las siguientes[16]:Aunque las funciones del Trabajo Social en el ámbito hospitalario y específicamente en el Servicio de Urgencias han ido evolucionando con el paso de los años, algunas se han desarrollado y consolidado pero otras muchas siguen precisando una mayor expansión, como la actualización profesional en conocimientos que favorezcan el desarrollo de la práctica profesional ya sean teóricos, nuevas metodologías o espacios reflexión, como por ejemplo el tema objeto de estudio del presente artículo: la Neurociencia enfocada a los casos de estrés post-traumático pero para profesionales del Trabajo Social Sanitario concretamente de Urgencias.
- Atención directa a enfermos y/o familias. Este tipo de atención consta fundamentalmente de 3 acciones: el estudio sociofamiliar, el diagnóstico de la problemática y el tratamiento social. Paralelamente a estas, el trabajador social desarrolla también funciones de gestión de recursos, prevención de futuras necesidades, rehabilitación y reinserción social y/o familiar, y aporta al equipo médico los aspectos sociales del paciente que pueden incidir en su diagnóstico y en el tratamiento de su enfermedad.
La intervención concretamente en el Servicio de Urgencias, se realizará por parte de los trabajadores sociales sanitarios como hemos comentado anteriormente de la manera más rápida posible y eficaz, teniendo en cuenta la situación concreta. Para ello, será necesario tener la capacidad de valorar las diferentes situaciones imprevistas surgidas, ser conscientes de la insuficiente información con la que contará en ocasiones, la escasez de tiempo para buscar y gestionar recursos y sobre todo, se deberá conocer la coordinación interna del centro y la externa entre los diferentes niveles asistencias y recursos sociales y sociosanitarios.
- Acción sobre el Centro Sanitario: planificación del Centro, participación en comisiones de trabajo, en investigaciones del hospital, información y asesoramiento a los órganos de gobierno sobre aspectos sociales específicos, y participación en la formación permanente del personal.
- Acción sobre la comunidad: el trabajador social ha de promover la presencia del hospital en la comunidad, contribuyendo desde el Centro con medios técnicos y programas de docencia en la zona, planificando y coordinando una acción social conjunta, y creando y promoviendo recursos sociales y la mejora de los existentes.
- Investigación: de problemas sociales que se hayan podido descubrir con la exportación de datos de la Unidad de Trabajo Social del hospital, análisis y estudio de las causas que han generado problemas con el equipo interprofesional, investigación y promoción de técnicas y metodología del Trabajo Social, y por último, investigación de recursos, necesidades y procedencia de las demandas.
- Docencia y formación permanente: asistencia a ponencias, cursos, seminarios, grupos de trabajo que organicen los Colegios Profesionales, y reuniones conjuntas entre los miembros de la Unidad de Trabajo Social.
Neurociencia: ¿De qué hablamos?
Neurociencia y Trastorno de estrés postraumático
Las personas que acuden a los Servicios de Urgencias y que han pasado por una situación traumática en la que se ha visto comprometida su vida o les ha ocasionado lesiones severas, como por ejemplo un accidente de tráfico, una violación, sufrir un infarto, ser diagnosticado de cáncer o vivir la pérdida de un ser querido, puede desencadenarles reacciones inmediatas de temor, angustia, nerviosismo pero además dejarles una huella profunda en su memoria por el recuerdo traumático vivido, quedando con intensidad fijado en ella. Actualmente las neurociencias están aproximándose al estudio de la neurobiología del TETP, es decir, a los aspectos biológicos y consecuencias de la exposición de una persona a un trauma. Para diagnosticar a una persona de trastorno de estrés postraumático, los profesionales se basan en dos clasificaciones de enfermedades, el DSM que es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría o la CIE-10, que es la Clasificación Internacional de Enfermedades publicada por la OMS. El DSM-5, última edición de este manual, ya no incluye el TEPT dentro de los trastornos de ansiedad sino dentro de una nueva categoría denominada “Trastornos relacionados con traumas y eventos estresantes”, y los criterios que específica para su diagnóstico tanto para adultos, adolescentes y niños mayores de 6 años son los siguientes[21]:A. Exposición a la ocurrencia o amenaza de muerte, lesiones graves o violación sexual en una (o más) de las formas siguientes:
- Experiencia directa del suceso traumático.
- Observación directa del suceso ocurrido a otros.
- Conocimiento de que el suceso traumático ha ocurrido a un familiar cercano o a un amigo íntimo. En los casos de ocurrencia o amenaza de muerte de un familiar o amigo, el suceso ha de haber sido violento o accidental.
- Exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso traumático (p.ej., socorristas que recogen restos humanos; policías repetidamente expuestos a detalles del maltrato o abuso infantil).
Nota: El Criterio A4 no se aplica a la exposición a través de medios electrónicos, televisión, películas o fotografías, a menos que esta exposición esté relacionada con el trabajo.
B. Presencia de uno (o más) de los síntomas de intrusión siguientes asociados al suceso traumático y que comienza tras la ocurrencia de este último:
- Recuerdos angustiosos, recurrentes, involuntarios e intrusos del suceso traumático.
Nota: En los niños mayores de 6 años, se pueden producir juegos repetitivos en los que se expresen temas o aspectos del suceso traumático.
- Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o el afecto del sueño está relacionado con el suceso traumático.
Nota: En los niños, pueden existir sueños aterradores sin contenido reconocible.
- Reacciones disociativas (p.ej., reviviscencias o flashbacks) en las que la persona siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático. (Estas reacciones se pueden producir en un continuo, y la expresión más extrema es una pérdida completa de conciencia del entorno presente.)
Nota: En los niños, la representación específica del trauma puede ocurrir durante el juego.
- Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
- Reacciones fisiológicas intensas a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
C. Evitación persistente de estímulos asociados al suceso/s traumático/s, que comienza tras este último y que se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes:
- Evitación o esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca del suceso traumático o estrechamente asociados con este.
- Evitación o esfuerzos para evitar recordatorios externos (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca del suceso/s traumático/s o estrechamente asociados con este.
D. Alteraciones negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al suceso/s traumático/s, que comienzan o empeoran después del suceso/s traumático/s y que se ponen de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:
- Incapacidad para recordar un aspecto importante del suceso/s traumático/s (debido típicamente a amnesia disociativa y no a otros factores como una lesión cerebral, alcohol o drogas).
- Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo (p.ej., “estoy mal,” “no puedo confiar en nadie”, “el mundo es muy peligroso”, “tengo los nervios totalmente destrozados”).
- Cogniciones distorsionadas persistentes sobre la causa o las consecuencias del suceso/s traumático/s que hace que el individuo se culpe a sí mismo o a los demás.
- Estado emocional negativo persistente (p.ej., miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza).
- Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas.
- Sentimiento de desapego o distanciamiento de los demás.
- Incapacidad persistente para experimentar emociones positivas (p.ej., felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos).
E. Alteración importante de la activación y reactividad asociada al suceso traumático, que comienza o empeora después del suceso traumático y que se pone de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:
- Comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresan típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.
- Comportamiento imprudente o autodestructivo (p.ej., conducción peligrosa, uso excesivo de alcohol o drogas, conducta suicida o autolesiva).
- Hipervigilancia a las amenazas potenciales, ya sean relacionadas con el evento traumático o no.
- Respuesta de sobresalto exagerada.
- Problemas de concentración.
- Alteración del sueño (p.ej., dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sueño inquieto).
F. La duración del trastorno (Criterios B, C, D y E) es superior a un mes.
G. El trastorno causa, de modo clínicamente significativo, malestar o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
H. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p.ej., medicamento, alcohol) o a otra afección médica.Es importante saber que el desarrollo de TEPT, viene desencadenado por la percepción y la interpretación que cada persona tiene del acontecimiento vivido más que de por el hecho en sí. Las neurociencias proporcionan información y conocimiento acerca de los procesos biofisiológicos que subyacen a estas experiencias y nos ayudan a entender sus efectos18. Además, las neuroimágenes han facilitado información relevante en el entendimiento de los numerosos cambios que se producen en el cerebro en las personas que han sobrevivido a un acontecimiento traumático[22], ya que sugieren cambios biológicos no sólo relativos a la desregularización de los sistemas neuroquímicos, sino también a alteraciones en la función cerebral y en su estructura[22]. El hipocampo es una de las partes más importantes del cerebro, ya que está relacionado con los procesos que regulan los estados emocionales y la memoria. Esta región elimina aquella información que no es relevante para la persona pero en el caso del TEPT, el contenido de la memoria relativo al trauma vivido se repite continuamente sin poder ser eliminado y se experimenta como algo atemporal (aquí y ahora) como si fuera real. Esto es debido a que el contenido relativo al trauma se graba bajo tensión emocional, disparándose la síntesis de proteínas que son las encargadas de la consolidación de los recuerdos[23]. La base neuroquímica del TEPT parece ser la liberación excesiva de un neurotransmisor llamado glutámico, que es el encargado de excitar a las neuronas como consecuencia de un suceso estresante. Este neurotransmisor se disipa con rapidez pero las neuronas se mantienen en un estado excitado de actividad[24]. En relación a las alteraciones neuroanatómicas y neurofisiológicas del TEPT, las publicaciones de estos últimos años indican una reducción del volumen del hipocampo, una reducción de la sustancia gris que es uno de los componentes más importantes del Sistema Nervioso Central (siendo su reducción proporcional a la duración del trastorno y gravedad de sus síntomas), y del córtex prefrontal dorsolateral[25], encargado de la planificación motora, de integrar la información sensorial, es responsable de las funciones ejecutivas y de la memoria de trabajo. Asimismo, se produce afectación en los procesos de la atención, de la memoria y en la fase REM del sueño: menor sueño total, más cantidad de movimientos oculares rápidos, incremento de la tensión muscular, aumento de la tasada cardíaca, pesadillas y terrores nocturnos[25]. Todos estos nuevos descubrimientos en relación al TEPT con base en las neurociencias, sumado a las múltiples alteraciones neuroendocrinas que se producen (sistema catecolaminérgico, sistema opioide endógeno, neuropéptido Y, sustancia P, sistema inmunológico…) que no se han detallado en este artículo por considerarse por parte de la autora de una profundización no necesaria para el tema abordado, han contribuido a nuevos y más efectivos tratamientos y por lo tanto, a una mejora en la intervención con los pacientes con TEPT que favorezca su rehabilitación neuropsicológica.
Trabajo social sanitario y Neurociencia: puntos de encuentro
Aportaciones de la Neurociencia para mejorar la intervención social
Durante la evolución histórica del Trabajo Social, se han ido construyendo diferentes modelos de intervención de la práctica profesional, que han servido para orientar, guiar y fundamentar esa práctica garantizando una mayor adaptación al problema sobre el que se iba a intervenir. Entre los más influyentes se encuentran por ejemplo: el modelo de intervención en crisis, el modelo centrado en la tarea, el modelo sistémico, el modelo psicodinámico o el modelo humanista existencial, pero también hay otros modelos que están emergiendo como la Terapia narrativa.Vista la importancia que tienen las neurociencias en temas fundamentales para el Trabajo Social en general y para el Trabajo Social Sanitario específico como puede ser el trastorno de estrés postraumático, se propone como iniciativa comenzar la construcción de un modelo de intervención basado en los conocimientos del cerebro humano, que contribuya al crecimiento del saber del Trabajo social y que permita[18]:1º) Pensar sobre lo que hace el trabajador social en temas como el apego, las adicciones, la violencia, la salud mental, los trastornos neurodegenerativos, trastorno de estrés postraumático, etc.
2º) Que ayude a prever posibles efectos de la actuación profesional con personas y/o familias que presenten problemas sociales y que tengan conductas complejas en su entorno social.
3º) Que ayude a explicar posibles fallos que se puedan estar cometiendo como profesionales en la práctica diaria.
4º) Que facilite maniobrar estratégicamente con personas que presenten problemas conductuales y comportamentales en el campo de acción del Trabajo Social.
5º) Y lo que es más importante, que incorpore el bagaje práctico de los profesionales para mejorar el conocimiento acerca del ser humano como miembro de la sociedad que cada vez se enfrenta a un mundo social más cambiante.
Conclusiones
Bibliografía
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